“Profunda ceguera” de México frente al gigante asiático

El posicionamiento de China como una nueva potencia global que disputa la supremacía geopolítica y económica a Estados Unidos es un tema ausente de la política exterior de México e ignorado por las élites políticas y empresariales del país, que han mostrado “una profunda ceguera” frente al ascenso chino y a las oportunidades que ofrece la relación con ese país.

“No hay ninguna estrategia de corto, mediano y largo plazo con China, lo que es inexplicable porque esa potencia en pocos años será la principal economía del mundo y desde hace dos décadas es el segundo socio comercial de México”, dice el coordinador del Centro de Estudios China-México (Cechimex) de la UNAM, Enrique Dussel Peters.

En entrevista, el doctor en economía dice que “el total desinterés” que muestra México por China se hace más patente en la medida en que el país más poblado del mundo cobra mayor relevancia y en que su proyecto estratégico global entra en colisión con el de Estados Unidos, un socio fundamental para la economía mexicana.

Pero el hecho, explica el académico, es que Estados Unidos es una potencia que ha perdido su hegemonía ante China, que con proyectos de construcción y financiamiento de infraestructura y con su músculo comercial tiene presencia e influencia cada vez mayores no sólo en Asia, sino en Europa, África y América Latina.

Esta nueva realidad fue un asunto central en el XX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), que se realizó del 16 al 22 de octubre en el Gran Salón del Pueblo de Beijing y del cual surgieron decisiones que, según Dussel Peters, tendrán gran peso en el proceso de reconfiguración del orden global.

El documento resolutivo del XX Congreso del PCCh alude de manera reiterada a la “nueva era” que vive el país bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping, quien llegó al poder en 2012, y pugna por “un nuevo tipo de relaciones internacionales” en el que queden erradicados los proyectos hegemónicos, las “políticas de fuerza” y las medidas unilaterales.

México, señala Dussel Peters, “no puede simplemente cerrar los ojos ante estos hechos que tienen un impacto global”. Dice que el mismo Estados Unidos reconoce a China “como un peso pesado y como su mayor competidor económico, cultural, militar, político, tecnológico y en innovación”.

Y es por eso, agrega el académico, que México y América Latina deben desarrollar conceptos de política exterior como el de “las nuevas relaciones triangulares”, que significa que “tendremos que acostumbrarnos a que estos dos pesos pesados se peleen, sin que haya que casarse con uno o con otro”.

En algunos casos, dice, puede ser conveniente optar por China, como en el del desarrollo de las redes 5G, donde las empresas chinas llevan mucha ventaja, y en otros por Estados Unidos, socio de México en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), “siempre con pragmatismo, con argumentos, con información y con tacto diplomático”.

“Pero si México asume la actitud de ‘yo con China no quiero nada’, pues eso no nos va a llevar muy lejos”, señala Dussel Peters, quien cumple un año sabático como profesor invitado en la Universidad de Beijing.

En la entrevista con este semanario, a través de una plataforma virtual, el coordinador del Cechimex sostiene que el gobierno, los empresarios y los académicos mexicanos deben comenzar por generar conocimiento acerca de China; esto, además de desterrar prejuicios sobre la nación asiática, permitiría aprovechar las potencialidades que brinda la relación con ese país.

China tiene una propuesta de relación estratégica con México y América Latina. La expuso en el Libro Blanco (en sus ediciones de 2008 y 2016), en el cual Beijing señala que la cooperación con los países en vías de desarrollo constituye “la piedra angular” de su política exterior. El Estado chino tiene una iniciativa. Del lado mexicano prima el desconcierto.

Proceso