Proyecto Xóchitl

«Una de las cosas que llaman la atención de cualquiera es cómo el triunfo de Morena en la elección presidencial de 2024 y la derrota del Frente del PRIANX —añado la “X” por Claudio, no por Xóchitl— tiene las mismas cifras desde hace varios meses, sin importar quién sea la candidata o candidato. Así, por ejemplo, la encuesta levantada por Enkoll entre el 24 y el 28 de agosto pasado en vivienda, registra la intención de voto por Morena para Presidente de la República en un 65 por ciento, mientras que Acción Nacional cuenta con un 15 por ciento, seguido del 9 por ciento del PRI y 3 por ciento del partido de Dante Delgado. El PRI tiene un rechazo bruto de 51 por ciento, es decir, de gente que declara que nunca votaría por él, mientras que Morena tiene la misma cifra, 51 por ciento, de personas que se identifican políticamente con ese proyecto. Si es Claudia Sheinbaum o, incluso, Manuel Velasco del siniestro Partido Verde, la 4T gana con casi la misma ventaja frente al PRIANX, sea Xóchitl o Beatriz Paredes. Xóchitl no le aumenta nada a las intenciones de voto del Frente Opositor. De hecho, en la misma encuesta de Enkol, a Beatriz Paredes daba el mismo 24 por ciento que Xóchitl Gálvez frente a Claudia Sheinbaum o Marcelo Ebrard. Pero, ¿qué nos dice que cada coalición sin importar el candidato, sigue obteniendo más o menos el triunfo por más de la mitad de los votantes y la derrota del PRIANX que nunca supera el 25 por ciento de la intención de voto?.

Para responder a esta pregunta es necesario reconocer que es una elección, no de candidatos sino de proyectos. Ahí, Claudio X. González, el Consejo Mexicano de Negocios, y los catedráticos de la UNAM se equivocaron por tercera ocasión. La primera fue, cuando creyeron que los porcentajes de votación por PRI, Acción Nacional y PRD se podían sumar como chiles en la báscula. El resultado fue un fracaso: la oposición, ahora aliada, ha perdido en 22 estados que gobernó antes de 2018. La segunda torpeza fue la llamada “moratoria legislativa” en el Congreso para rechazar, sin siquiera leer, las iniciativas del Presidente López Obrador. A esta iniciativa se sumó el Movimiento Ciudadano. Si uno mira la aprobación del McPRIAN se verá que es después de abril de 2022, es decir, cuando la oposición votó en contra de la soberanía eléctrica de México, que comenzó una debacle sin retorno: la intención de no votar por ninguno de los candidatos del Frente Opositor aumentó de 38 a 45. Movimiento Ciudadano se fue del 6 por ciento al 3 por ciento. Este es el tercer error del PRIANX: pensar que una candidatura, la de la “desparpajada” Xóchitl, puede deslindarse de sus partidos e, incluso, del proyecto de nación que, primero, lo iba a redactar Claudio X. González bajo el título de “El México ganador”, luego, iba a salir de una supuesta “Sociedad Civil” o “Marea Rosa”, que preside una exdiputada de Acción Nacional en Michoacán, para terminar en que los buenos para hacer la propuesta del Frente eran José Ángel Gurría, el autor del Fobaproa, y Francisco Javier García Cabeza de Vaca, acusado a ambos lados de la frontera de crimen organizado y de poseer un rancho con fosas clandestinas»: Fabrizio Mejía Madrid.

Sin Embargo