Qué es Evergrande, y por qué un virus financiero de China amenaza a todo el planeta

Wall Street se hundió, pero es el mundo el que azota. Una cadena de preocupaciones, incluidos los problemas del gigante inmobiliario chino Evergrande y las preguntas sobre la salida de la Reserva Federal de su gran programa de compra de bonos, pesaron sobre mentes de los inversionistas.

Los problemas de Evergrande son cruciales para los mercados financieros. La compañía debe más de 300 mil millones de dólares a una variedad de prestamistas y no puede pagar. Un incumplimiento de sus deudas probablemente desencadenaría un contagio a través de los mercados, ya que a los inversionistas les preocupaba qué otras compañías inmobiliarias podrían endurecerse con los acreedores. Los bancos y las aseguradoras que les prestaron también podrían colapsar.

El tema es que uno de los prestamistas más grandes de China, Evergrande Group, enfrenta miles de millones de deuda con la amenaza de incumplimiento. La crisis está enviando ondas de choque a los mercados financieros globales, incluso en Estados Unidos, donde se compara a la empresa con Lehman Brothers, cuya implosión en septiembre de 2008 desató la Gran Crisis Financiera.

Evergrande es uno de los principales prestamistas de China para todo: desde propiedades hasta automóviles. La compañía tiene 2,3 mil millones de yuanes chinos en activos, lo que equivale a unos 355 mil millones de dólares, según la empresa que emplea a 200 mil trabajadores.

Para 2022, Evergrande espera alcanzar los 3 mil millones de yuanes en activos totales, un mil millones de yuanes en ventas anuales y 150 mil millones de yuanes en ganancias e impuestos anuales para convertirse en “una de las 100 principales empresas del mundo”.

Las agencias de calificación dicen que es poco probable que Evergrande Group pueda pagar la totalidad de los 572 mil millones de yuanes (89 mil millones de dólares) que debe a los bancos y otros tenedores de bonos, según informó Associated Press, que también señaló que es probable que Beijing intervenga para evitar daños sistémicos. Pero los chinos guardan silencio. Y eso inyecta más inestabilidad.

“Sospecho que el gobierno chino está en la cima de esto, y no dudo que lo manejarán con severidad, pero no creo que tenga los efectos globales que el mercado está sugiriendo esta mañana”, dijo Carlyle Group. Un inversionista estadounidense en empresa China le dijo a Fox Business que “casi todos los bancos de China están expuestos por la empresa”, lo que explica los crecientes temores de contagio.

El grupo Evergrande, fundado en 1996, se benefició de la ola migratoria a las ciudades y de las extensiones de los derechos de propiedad inmobiliaria en el país asiático y en 2009 empezó a cotizar en la bolsa de Hong Kong, donde tuvo un buen desempeño durante los siguientes diez años. A raíz del crecimiento de la empresa, su fundador, Xu Jiayin, se convirtió en el hombre más rico de China. Sin embargo, el éxito del grupo escondía una enorme deuda con la que había sufragado su expansión a otros sectores como los de servicios sanitarios, vehículos eléctricos o incluso el deportivo (en 2010 se hizo con el control del Guangzhou F.C., uno de los principales equipos de fútbol de China).

La China en la que Evergrande había florecido había cambiado: cuando se fundó la empresa en 1996 la población urbana de China representaba el 29 por ciento del total y en 2017 ya era el 57 por ciento, todavía con margen de crecimiento pero no al ritmo frenético de las dos décadas anteriores. En agosto del año pasado y para controlar el creciente precio de la vivienda y limitar el capital atraído por el sector inmobiliario, el Gobierno chino anunció la política de “tres líneas rojas”: si una promotora no cumplía ciertos requisitos en su coeficiente entre deudas y activos y en su apalacancamiento, las autoridades limitarían su acceso al crédito.

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