«La tecnología avanza a pasos agigantados. Noten por ejemplo el uso de “Alexa”, el cual es un dispositivo de Google que por voz, nos permite crear listas del supermercado, abrir y cerrar puertas (si se tiene el hardware correcto), encender y apagar focos inteligentes, entre muchas otras cosas. Poco a poco nos vamos acostumbrando a estos nuevos dispositivos que incluso, se regionalizan para hacerlos más cotidianos con la realidad de los que viven en algún sitio en particular. De hecho, si le dicen a dispositivo de Google: “Alexa, ya me voy”, es probable que responda: “Espera/Aún la nave del olvido no ha partido/No condenemos al naufragio lo vivido/Por nuestro ayer, por nuestro amor, yo te lo pido”.

Por otra parte, cada vez usamos más el reconocimiento de rostros en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, desbloqueamos los teléfonos con nuestro rostro e incluso nos sorprendemos cuando Facebook nos etiqueta en una foto con nuestro nombre de forma automática. Son avances en el reconocimiento visual que son francamente sorprendentes. Sin embargo, esta tecnología de reconocimiento de rostros está siendo bloqueada por diversas instituciones como la policía y las agencias de investigación criminal en algunos países. La razón es que el reconocimiento de los rostros es la medida biométrica menos precisa si la comparamos contra las huellas digitales, el iris del ojo o incluso la voz humana. Pero hay más…»: Manuel López Michelone.




