«Los trabajadores del Poder Judicial están indignados, con todo derecho, por la reforma que quiere desaparecer, en realidad absorber para el Ejecutivo federal, los fideicomisos que ha construido ese poder a lo largo de los años con sus propios recursos presupuestales, para garantizar distintos derechos de sus trabajadores.
Pero, además, están indignados porque en plena mañanera el Presidente acusó a sus trabajadores de ser vagos, privilegiados, de ser los responsables del rezago judicial, los acusó de corruptos y de ser los responsables de que la justicia no funcione. Como ejemplo, puso las vacaciones del Poder Judicial (equivalentes a las de ese poder en todas las democracias del mundo) y por supuesto, exhibió la historia de su desafuero en 2005 porque, dijo, le “inventaron” que no acató un amparo (no fue invento alguno, el entonces jefe de Gobierno no acató el amparo para frenar una obra en la zona de Santa Fe y eso ocasionó la denuncia de desafuero, ¿fue un exceso político que no dependía de los jueces? Sí; ¿fue un invento de los jueces? No; ¿el entonces jefe de Gobierno utilizó el intento de desafuero para potenciar su candidatura de cara al 2006? Por supuesto.
No es verdad que los 15 mil millones de pesos que se quieren quitar al Poder Judicial, vía la desaparición de los fideicomisos, son para privilegios de los miembros de la Corte o de la Judicatura Federal. Ignacio Mier, líder de los diputados, desesperado por la gubernatura de Puebla, llegó al despropósito de decir que se usaba para automóviles blindados y lujos de los ministros. Pero ni un peso de esos fideicomisos se usa para ello. Y creo que la seguridad de algunos jueces, magistrados y ministros de la Corte tendría que estar fuera de cualquier discusión. Pero, insisto, el dinero de los fideicomisos no se usa para ello»: Jorge Fernández Menéndez.




