En busca de un villano a quien culpar del fracaso de su política antinarcóticos y la epidemia de sobredosis de fentanilo y otras drogas, que han causado más de 100 milmuertes anuales, los políticos estadunidenses parecen haber llegado a un consenso bipartidista: México.
Una vez más, los cárteles de droga mexicanos y los insuficientes esfuer-zos del gobierno para enfrentarlos son declarados culpables de la crisis de fentanilo en Estados Unidos.
El procurador general de Estados Unidos, quien es también secretario del Departamento de Justicia, Merrick Garland, reconoció que los esfuerzos para abordar la crisis no están funcionando y apuntó su dedo a los cárteles mexicanos, a los que acusó de diseminar fentanilo entre el pueblo estadunidense.
“Esta es una epidemia horrible, desatada a propósito por los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación”, afirmó.
En una audiencia del Comité Judicial del Senado, el republicano Lindsey Graham preguntó por los esfuerzos del gobierno de México para apoyar a Estados Unidos a frenar el flujo de la droga. Nos están ayudando, pero podrían hacer mucho más, no tengo duda de eso, respondió Garland.
Si esto es ayudar, no quisiera ver qué sería no hacerlo, repli-có Graham.
El procurador informó a los senadores que había viajado a México en dos ocasiones para abordar el problema y ha hablado otro par de veces con su contraparte. Esta es una enorme prioridad para el Departamento de Justicia, subrayó.
La audiencia incluyó un choque verbal entre demócratas y republicanos sobre a quién responsabilizar por la creciente crisis de sobredosis.
El republicano John Cornyn, de Texas, acusó al gobierno de Joe Biden de promover una política de fronteras abiertas, que permite el ingreso incontrolable de inmigrantes y drogas. Aseguró que la administración no toma seriamente la amenaza del envío de fentanilo desde México, parte de lo que describió como exitoso modelo de negocios de los cárteles.
La Jornada




