La Suprema Corte de Estados Unidos revirtió el derecho constitucional al aborto casi 50 años después de que ese mismo órgano lo consagró como derecho básico y con su fallo anuló una de las principales conquistas del movimiento por los derechos de las mujeres.
El fallo, aprobado por cinco contra cuatro jueces, no criminaliza ni prohíbe el procedimiento, sino implica un retorno a las condiciones existentes previas al caso conocido como Roe vs Wade, en el cual la Suprema Corte reconoció el derecho constitucional de las mujeres a optar por interrumpir su embarazo. Ahora, una vez más, el gobierno de cada estado determina si el aborto es legal o no.
Tras el anuncio, casi de inmediato 13 estados con leyes vigentes procedieron a implementar cláusulas diseñadas para anular el derecho al aborto dentro de los 30 días posteriores a anunciarse este fallo. Se calcula que la mitad de los estados procederán a establecer leyes que esencialmente prohíben el aborto en casi todos los casos con excepciones muy limitadas. En unos 20 estados y la capital del país el aborto es legal y el acceso se mantendrá, afirmaron varios gobernadores.
El fallo fue condenado por una amplia gama de líderes demócratas, incluyendo al presidente Joe Biden y la líder de la cámara baja Nancy Pelosi (ambos católicos activos), dirigentes de diversas organizaciones de derechos de las mujeres y asociaciones médicas.
“La salud y la vida de mujeres en este país ahora están en riesgo” al retirar la Corte un “derecho constitucional del pueblo estadunidense”, declaró Biden. Anunció medidas intermedias para ofrecer acceso al aborto en estados que están prohibiendo esta opción, incluyendo apoyo para viajar a otros estados que ofrecen ese servicio u ofrecer acceso a medicamentos para abortar.
El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, declaró que “este es uno de los días más oscuros que nuestro país jamás haya visto”.
Varios señalaron que los jueces conservadores que ahora controlan la Suprema Corte continúan promoviendo una agenda “radical” desafiando la voluntad de la mayoría de los estadunidenses que opina que el aborto debería ser legal. En la encuesta más reciente de Pew Research Center, 61 por ciento expresó esa posición.
El fallo es una derrota masiva para fuerzas liberales y progresistas que hoy insistieron en que lucharán por restablecer el derecho al aborto a través de garantizarlo en una ley federal o incluso reformando la propia Corte Suprema.
Hubo manifestaciones en varias ciudades, incluida una frente a la Suprema Corte en Washington, y diversas organizaciones nacionales que han encabezado la defensa del derecho a optar por el aborto (Planned Parenthood, Naral, Womens March, ACLU, entre otros) expresaron que la lucha continuará en varios frentes. “Nuestro verano de ira apenas empieza”, declararon.
La Jornada




