«En teoría, la idea de la revocación del mandato es lograr mejores gobiernos. Para ello se pone a consideración de los ciudadanos si ha de continuar o no el presidente en funciones. La democracia directa es noble en su propósito, pero con frecuencia produce lo contrario de lo que se propone. Un gobernante que privilegie popularidad sobre responsabilidad va a contrapelo del sentido de buen gobierno, pero puede superar cualquier revocatorio.
El país está por inaugurar este ejercicio. No coincido con quienes aducen razones legales en el sentido de que no procede porque entraña una aplicación retroactiva. Legalmente, o más bien, constitucionalmente, no hay lugar a la objeción porque hay cambio constitucional para su aplicación y, como tal, no se puede invocar inconstitucionalidad contra la Constitución. Lo que sí existe es un tema de ética democrática»: Liebano Saenz.




