La demencia afecta a nivel mundial a unos 50 millones de personas. Cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos. Se calcula que entre un 5 por ciento y un 8 por ciento de la población general de 60 años o más sufre demencia en un determinado momento. Nuevamente un estudio muestra que las personas que realizan actividades más estimulantes desde el punto de vista cognitivo pueden estar retrasando la edad en la que desarrollan la demencia asociada al Alzheimer.
Mantener el cerebro activo en la vejez siempre ha sido una idea inteligente, pero un nuevo estudio sugiere que leer, escribir cartas y jugar a juegos de cartas o rompecabezas en la vejez puede retrasar la aparición de la demencia de Alzheimer hasta cinco años, según una investigación publicada en Neurology, la revista médica de la Academia Americana de Neurología.
“La buena noticia es que nunca es demasiado tarde para empezar a hacer el tipo de actividades económicas y accesibles que analizamos en nuestro estudio –resalta el autor del estudio, el doctor Robert S. Wilson, del Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago, en Estados Unidos–. Nuestros hallazgos sugieren que puede ser beneficioso empezar a hacer estas cosas, incluso a los 80 años, para retrasar la aparición de la demencia de Alzheimer”.
El estudio analizó a mil 978 personas con una edad media de 80 años que no tenían demencia al inicio del estudio. Las personas fueron seguidas durante una media de siete años. Para determinar si habían desarrollado demencia, los participantes se sometieron a exámenes anuales, que incluían una serie de pruebas cognitivas.
Al comenzar el estudio, las personas calificaron su participación en siete actividades en una escala de cinco puntos. Las preguntas incluían: “Durante el último año, ¿con qué frecuencia leyó libros?” y “Durante el último año, ¿con qué frecuencia jugó a juegos como damas, juegos de mesa, cartas o rompecabezas?”. Los participantes también respondieron a preguntas sobre la actividad cognitiva en la infancia, la edad adulta y la mediana edad.
Las personas del grupo con alta actividad cognitiva obtuvieron una puntuación media de 4.0 que significaba actividades varias veces por semana, en comparación con una puntuación media de 2.1 para los que tenían baja actividad cognitiva, que significaba actividades varias veces al año.
Para probar la idea de que la baja actividad cognitiva puede ser un signo temprano de demencia, y no al revés, los investigadores también examinaron los cerebros de 695 personas que murieron durante el estudio. Se examinó el tejido cerebral en busca de marcadores de Alzheimer, como los depósitos de proteína amiloide y tau, pero los investigadores no encontraron ninguna relación entre el grado de actividad cognitiva y los marcadores de la enfermedad de Alzheimer y trastornos relacionado en sus cerebros.
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