Los sindicatos mexicanos, estadounidenses y canadienses están dándole su propio giro a la apertura que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) trajo a la región.
Al firmar el tratado, México se echó encima varios compromisos en materia laboral. Uno de los más importantes tiene que ver con la protección y garantía de los derechos sindicales de sus trabajadores.
Lo que por décadas fue un tema local, ahora tiene relevancia internacional. Los gobiernos de EU y Canadá (echando mano de la letra del T-MEC) están más pendientes de los procesos laborales en suelo mexicano, incluyendo la formación de sindicatos y la legitimación de contratos laborales.
Esto dio pie a una comunicación más fluida entre sindicatos mexicanos y sus contrapartes al norte de la frontera, quienes han dejado claro sus intenciones de apoyar a los trabajadores de México.
Óscar de la Vega, abogado de la firma De la Vega & Martínez Rojas, ha notado el mismo fenómeno. A su parecer, México cedió de más en el capítulo laboral del tratado, opinión que comparte con Tatiana Clouthier, secretaria de Economía.
“El T-MEC motivó mayormente esa conectividad laboral internacional… Abrimos la puerta de par en par, que fue el precio para formar parte del T-MEC”, señaló el litigante.
El Financiero




