La guerra de Ucrania está a punto de cumplir 500 días sin que se vislumbre el fin del conflicto. Pese a la ayuda militar masiva de Estados Unidos y Europa a Ucrania, Rusia sigue presente en las regiones orientales que invadió, pero no puede avanzar más. En realidad hoy ninguno de los dos beligerantes está en capacidad de imponerse militarmente.
¿Cuánto tiempo durará ese punto muerto? ¿Hay espacio para negociaciones de paz, como lo exigen cada vez más lideres del llamado sur global? ¿Sigue vigente la amenaza nuclear? Estas son unas interrogantes que examina Maxime Lefebvre en un análisis que publicó el 22 de mayo último en la plataforma digital “The Conversation”, y que Proceso reproduce con la autorización de su autor.

Diplomático de carrera, Lefebvre es un experto en cuestiones estratégicas y especialista de Rusia, de los países de Europa Oriental, del Cáucaso y de Asia Central. Como colaborador de Hubert Védrine, entonces ministro francés de Relaciones Exteriores, estuvo involucrado de cerca en la problemática de la crisis de Kosovo (1998-1999), y luego en la de la guerra ruso-georgiana (2008), como integrante del Consejo de la Unión Europea.
Maxime Lefebvre se desempeña también como catedrático de la Escuela de Estudios Políticos de París.
Para “The Conversation”, Lefebvre explicó que, cuando un conflicto no termina con la capitulación del adversario, como ocurrió en el caso de Alemania y Japón en 1945, acaba con negociaciones.

Esa segunda conclusión es la más frecuente. Entre otros ejemplos se puede citar las negociaciones que pusieron fin a la guerra de Corea en 1953, a la guerra Iran- Irak en 1988 y más recientemente a la guerra ruso-georgiana de 2008.
Hace más de un año que empezó la guerra en Ucrania. Al principio del conflicto, después del fracaso de la invasión rusa, se iniciaron pláticas entre ucranianos y rusos, pero tuvieron un alcance limitado y sólo desembocaron en un intercambio de presos.
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