«El lance de Vox en México no debe tomarse a la ligera. La ultraderecha católica en México existe desde hace más de 60 años. Son organizaciones secretas agrupadas en torno al Yunque. Éste es heredero del movimiento cristero y posteriormente de la guerra fría. Posee un catolicismo fundamentalista que ideologiza la doctrina cristiana para fundamentar el anticomunismo rabioso y un proyecto autoritario neofacista. La sombra siniestra del Yunque es acechante para la democracia mexicana. No es lo mismo posturas conservadoras, de derecha, que la ultraderecha religiosa conformada por sociedades encubiertas, técnicas paramilitares y prácticas de infiltración en el nombre de Dios. Desde hace lustros la presencia del Yunque en el PAN es una realidad intimidante.
Los yunquistas enquistados en el PAN, tributan posturas extremas marcadas por la xenofobia, homofobia, negacionismo y oposición radical a la teoría de género, es decir, un fundamentalismo patriarcal; así como la defensa de valores católicos tradicionalistas que no son del todo compartidos por el actual papa Francisco. Son inocultables las diferencias entre el argentino y los dirigentes de Vox. Su líder, Santiago Abascal, al referirse al Papa, le llama: el ciudadano Bergoglio»: Bernardo Barranco.




