AMLO llega al tercer año de Gobierno con retos en economía, seguridad y corrupción

Andrés Manuel López Obrador cumple tres años en la Presidencia de México con uno de los mejores niveles de aprobación, pero con retos sustanciales en crecimiento económico —en gran medida por la pandemia—, inseguridad y combate a la corrupción, una de las principales banderas que lo llevaron a Palacio Nacional.

“Sin querer excusarme con la pandemia, lo cierto es que la Covid-19 afectó la economía de todos los países del mundo”, escribió López Obrador en su libro A la mitad del camino (Planeta) en relación al primer desafío. “Por un factor llegado del exterior, la economía del país se hundió y es muy difícil cumplir el compromiso de crecer al 4 por ciento”, reconoció.

Economistas consultados por SinEmbargo señalaron que además de la situación derivada de la contingencia sanitaria, el que no se alcance la meta trazada al inicio de su Gobierno también se debe a factores internos pues la recesión empezó desde 2019.

De igual forma se le cuestiona al Presidente la falta de apoyos a pequeños y medianos empresarios durante los inicios de esta crisis por la Covid-19, aunque se le reconoce que no se haya adquirido más deuda. Lo cierto es que la economía de la Cuarta Transformación es considerada por los analistas como “ortodoxa”, con un manejo adecuado de la deuda y tipo de cambio.

En cuanto a la situación de inseguridad, López Obrador ha atribuido esta problemática a las tendencias que arrastra el país desde gobiernos pasados, aunque ha reconocido que “aminorar la violencia y conseguir la tranquilidad en el país es un gran desafío, un enorme reto que estamos empeñados en superar”.

Las cifras muestran el tamaño de este reto: al menos 100 mil 242 personas han sido asesinadas en el país, de ellas al menos 70 mil 559 fueron atacadas con arma de fuego. A eso se suma la descomposición que se ha agudizado en algunas entidades como Guanajuato, Michoacán, Zacatecas y Tamaulipas a causa de la disputa que mantienen las organizaciones criminales.

A estos dos pendientes se suma el de la corrupción, la principal cruzada del Presidente López Obrador. Uno de los aspectos que se le ha criticado es que a tres años no ha consolidado las herramientas y organismos para su combate efectivo, a la par que arrastra el descrédito de la Fiscalía General de la República (FGR) —un organismo autónomo— frente a los grandes casos de corrupción cometidos en gobiernos pasados.

Pese a ello, López Obrador llega de cara a su tercer año con niveles de aprobación mayores a los de sus antecesores. Las cifras más recientes del poll of polls que elabora Oraculus muestran que el actual Presidente promedia un 62 por ciento de popularidad, un nivel mayor al de Enrique Peña Nieto (34 por ciento), Felipe Calderón Hinojosa (61 por ciento), Vicente Fox Quesada (56 por ciento) y Ernesto Zedillo Ponce de León (58 por ciento).

Sin Embargo