«Cuando el capitán Octavio Capetillo no volvió, comenzaron las sospechas. Eduardo Cházaro envió un mensaje al novio de su hermana para informarle que estaba muerta y el marino respondió: “¡No me digas eso mi Eduard!”. Tal cosa fue lo último que se supo de él.
Si la teniente de fragata Gloria Carolina Cházaro se había quitado la vida, ¿por qué ese hombre, con quien ella sostuvo una relación formal de noviazgo durante dos años, no asistió al funeral?

La siguiente sospecha vino con las imágenes de las cámaras que están fuera del domicilio familiar. En ellas el capitán Capetillo aparece de pie, durante más de dos horas, esperando a que su ex novia regrese a la casa familiar. A las once de la noche se ve llegar a la teniente, acompañada de su cuñada y su padre. Las tres personas y Capetillo ingresaron a la residencia. Una hora y cuarenta minutos más tarde se observa al capitán abandonar el lugar definitivamente»: Ricardo Raphael.




