Predial, costo político y oposición responsable: el saldo de Pancho Franco y Movimiento Ciudadano en Durango

“Los movimientos en contra del predial son chantajes” —Antonio “Toño” Ochoa, Alcalde de Durango

El debate en torno a la Ley de Ingresos del Municipio de Durango para 2026, particularmente el nuevo esquema de cobro del impuesto predial, dejó una lección relevante desde el punto de vista económico y político: no todo cierre administrativo implica un cierre político, ni toda derrota institucional se traduce en pérdida de capital público.

Desde una perspectiva técnica, el problema nunca fue la necesidad de recaudar. Los municipios requieren ingresos propios para sostener servicios y planeación urbana. El problema fue el diseño del instrumento: un esquema que generó incrementos abruptos, desvinculados de la inflación y con efectos regresivos sobre contribuyentes cumplidos. Ese tipo de errores no se miden en discursos, sino en recibos.

En ese contexto, Movimiento Ciudadano —a través de su bancada en Cabildo y con Pancho Franco como figura articuladora— adoptó una postura poco común en la oposición local: no negó la necesidad fiscal, cuestionó el mecanismo. Las tres propuestas planteadas (corrección del cálculo, descuentos y un tope del 10% ligado a inflación) fueron técnicamente razonables y políticamente defendibles. El municipio decidió no corregir. Administrativamente, el expediente quedó cerrado. Políticamente, no.

El saldo para MC es más favorable de lo que podría parecer a primera vista. El partido logró algo que suele ser escaso en la política local: coherencia interna, una narrativa clara y un tono que evitó tanto la estridencia como la complacencia. No hubo maximalismo, pero tampoco silencio. Esa combinación construye credibilidad.

Para Pancho Franco, el episodio representa un punto de inflexión. Su papel no fue el de un regidor testimonial ni el de un opositor reactivo, sino el de un vocero técnico con sensibilidad social, capaz de alinear a su bancada y conectar con una preocupación transversal: el ingreso familiar. En política local, donde el ruido suele sustituir al argumento, eso tiene valor propio.

Hacia adelante, el reto para Movimiento Ciudadano no es insistir en el predial, sino administrar la memoria del caso. El costo social del diseño fiscal no desaparece por decreto; se manifiesta con el tiempo. Quien advirtió antes y propuso soluciones queda en posición de autoridad cuando el problema se materializa.

La oposición responsable no se mide por cuántas votaciones se ganan, sino por cuántos errores se documentan con seriedad y se convierten en aprendizaje público. En ese sentido, el debate del predial no cerró un ciclo para MC; abrió una ruta. La clave estará en no desperdiciarla.

Leonardo Álvarez / leonardo.alvarez@gdinnovaciones.com