Abortar prejuicios y contener el poder modelador

«En el apogeo de los parlamentos como espacios privilegiados de la representación política se solía decir que los legisladores tenían un poder tal que prácticamente podían hacerlo todo, menos convertir a un hombre en mujer y viceversa. El pasaje, por extraño que pueda sonar hoy en día, expresa el alcance de una potestad regulatoria que desde antaño ha tenido la capacidad de penetrar en todos los ámbitos de la vida privada, pública y social.

Es verdad que si el derecho es un sistema de organización social, como lo es, sus hacedores tienen en sus manos un extraordinario poder para modelar la convivencia colectiva e, incluso, los comportamientos que forman parte de un ámbito más reservado y personal. Lo que no pueden hacer, sin embargo, es utilizar ese inmenso poder sin atenerse a los referentes esenciales que dan coherencia y marcan los límites de su actuación. Esos referentes se encuentran en el respeto a los derechos humanos, y en las posibilidades ofrecidas por un sistema competencial inserto en un Estado con vocación federal»: Cesar Astudillo.

El Economista