El teatro guiñol diseñado por el artista británico David Hockney (Bradford, 1937) para la muestra individual que realizó en 1984 en el Museo Tamayo será activado después de 38 años por la compañía Lagartijas Tiradas al Sol, dentro del 40 aniversario del recinto. La pieza, montada en el patio interior del museo, forma parte de la exposición conmemorativa Más allá de los árboles.
De aproximadamente 90 metros cuadrados, ya que consta de paneles de tela, madera y yeso, así como dos lienzos, la obra es un préstamo de la Fundación Televisa, empresa que administró el museo de 1981 a 1986 y organizó la exposición El gran teatro de David Hockney, cuya pieza principal se creó dentro del museo mientras el pintor y escenógrafo montaba la muestra.
En su periodo de exhibición, el director de teatro Juan José Gurrola (1935-2007) utilizó el escenario de Hockney para montar El gato con botas.
Para los propósitos de Más allá de los árboles estuvimos en contacto con los archivos de la Fundación Televisa porque tenemos esta historia compartida, expresa Andrea Valencia, curadora asociada del Tamayo. La pandemia por covid-19 permitió adentrarnos en los archivos y revisar la historia institucional. De acuerdo con la entrevistada, el teatro guiñol sólo se presentó de manera fragmentada en el desaparecido Centro Cultural Arte Contemporáneo.
El museo invitó a Lagartijas Tiradas al Sol, con una trayectoria de 18 años, a elaborar una propuesta. “Les contamos la historia de la pieza. Algo que les interesó fue la historia del teatro como tal porque en esta obra Hockney retrata una serie de personajes (en calidad de espectadores) muy arreglados que proyectan cierto elitismo. La compañía de teatro decidió combatir esta idea de algo alejado y exclusivo. Crearon, pues, una pieza más relacionada con la vida cotidiana.
Inspirados en un retrato que Hockney hizo de su padre, los integrantes de la agrupación decidieron crear una puesta en escena cuya base son cartas escritas por hijos a sus padres, con el objeto de contrarrestar las ideas patriarcales o hegemónicas de la historia del siglo XX.
La relevancia de la pieza tiene que ver con que el Museo Tamayo ha generado obra de artistas destacados de diferentes partes del mundo, quienes tuvieron en mente el recinto y trabajaron dentro del contexto mexicano, apunta Valencia.

La Jornada




