«Esta semana, en la primera de las precampañas por la candidatura a la presidencia de la República en las elecciones del 24, se escuchó el eco de la pelea por la derrota de 2018. Fue una sensación de Déjà vu, de un pronóstico ya anunciado.
En las últimas elecciones presidenciales, México, como ahora, tuvo tres candidatos a la presidencia de la República. Iniciaron cinco pues, pero una se retiró en plena contienda proselitista y otro le bajó el ritmo hasta casi desaparecer. Así quedaron Andrés Manuel López Obrador por Morena, Ricardo Anaya por el PAN y José Antonio Meade por el PRI.
En las últimas semanas de la campaña, cuando ya se pronosticaba un triunfo contundente para el entonces candidato López Obrador, Anaya y Meade lo dejaron de lado y entraron en una lucha mediática… por el segundo lugar.
Sin una alianza, que entonces unieron a los dos partidos, PRI, PAN, entonces adversarios, los albiazules hacían correr el rumor de que Meade se bajaría de la contienda o cambiarían de candidato luego que no había levantado electoralmente, y los priístas acusaban que Anaya iba en un lejano tercer lugar»: Adela Navarro Bello.




